Después de la boda de Caná, Jesús, su madre, hermanos y apóstoles van a Capernaúm y se quedan algunos días. Coinciden los relatos de los cuatro evangelistas que estaba cerca la Pascua.
Jesús sube a Jerusalén y al entrar en el Templo que significaba la presencia de Dios en Israel, se encuentra con la irreverente insolencia que se había convertido en un mercado con cambistas, bueyes, palomas, cuerdas,... Jesús hace un azote con cuerdas y arremete contra todos. Vuelca las mesas de los cambistas y saca fuera a los mercaderes, bueyes, ovejas, palomas y les dijo: "Quitad esto de aquí, y no convirtáis la casa de mi padre en casa de mercado."
Sus discípulos recordaron una profecía del Salmo 69:9 que dice: "El celo de mi casa me consumirá".
El Templo debía ser casa de oración para los judíos. Un lugar donde buscar a Dios como nación, todos llenos de santidad y amor. La obediencia y fidelidad a los mandamientos de Dios debían radiar a todas las naciones. Dios les dió poder para que obedecieran y su obediencia hubiese llevado bendición. Como fué todo lo contrario, un mar de calamidades inundaba Israel. Jesús no podía consentirlo.
Los judíos le pidieron una señal a Jesús para que les mostrara la autoridad con qué hacía tales cosas.
La respuesta de Jesús fué contundente. "Destruid este templo y en tres días lo levantaré. Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fué edificado este Templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?"
El Templo de Jerusalén significaba la presencia de Dios en Israel. Jesús lo mismo. Satanás, no pudiendo hacer caer en tentación a Jesús, optó por aceptar el desafío destruyendo el Templo de su cuerpo. Jesús vencería levantándose de entre los muertos al tercer día. La batalla espiritual seguiría hasta el fin con Jesús invicto y Satanás derrotado. De ahí debió salir la expresión "pobre diablo", porque el malo se lleva todos los palos. El palo que se llevaría Jesús quedó minimizado desde el principio como una herida en el talón (Génesis 3:15). Al tercer día resucitó de entre los muertos, burlándose de toda injusticia y de la misma muerte (Apocalipsis 30:14), a la cual, también condenaría eternamente y para siempre.
1. Mateo 27:64: Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: RESUCITÓ de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.
2. Juan 2:22: Por tanto, cuando RESUCITÓ de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.
3. Juan 12:17: Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le RESUCITÓ de los muertos.
5. Hechos 4:10: sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios RESUCITÓ de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
6. Hechos 10:41: no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que RESUCITÓ de los muertos.
7. Romanos 6:4: Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo RESUCITÓ de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
8. Romanos 7:4: Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que RESUCITÓ de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.
9. Romanos 8:34: ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también RESUCITÓ, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
10. Romanos 14:9: Porque Cristo para esto murió y RESUCITÓ, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
12. 1 Corintios 15:12: Pero si se predica de Cristo que RESUCITÓ de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
14. 1 Corintios 15:14: Y si Cristo no RESUCITÓ, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
15. 1 Corintios 15:15: Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él RESUCITÓ a Cristo, al cual no RESUCITÓ, si en verdad los muertos no resucitan.
18. 2 Corintios 4:14: sabiendo que el que RESUCITÓ al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.
19. 2 Corintios 5:15: y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y RESUCITÓ por ellos.
20. Gálatas 1:1: Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo RESUCITÓ de los muertos),
21. Efesios 2:6: y juntamente con él nos RESUCITÓ, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
22. 1 Tesalonicenses 1:10: y esperar de los cielos a su Hijo, al cual RESUCITÓ de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
23. 1 Tesalonicenses 4:14: Porque si creemos que Jesús murió y RESUCITÓ, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
24. Hebreos 13:20: Y el Dios de paz que RESUCITÓ de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,
25. 1 Pedro 1:21: y mediante el cual creéis en Dios, quien le RESUCITÓ de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
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