domingo, 3 de abril de 2011

EL NIÑO JESUS EN EL TEMPLO

                 
                                  Vídeo de Marcos Witt                    

Lucas nos deja una anécdota de Jesús cuando tenía doce años. Era costumbre para muchos judíos celebrar la Pascua en Jerusalén. José y María también tenían por costumbre ir todos los años. Iba toda la familia, los padres, Jesús y sus hermanos, tíos, primos, también vecinos y amigos. Al regresar de la fiesta, ya se sabe, se habla con uno y con otro por el camino y después de mucho andar se apercatan que falta Jesús. Lo buscan entre el grupo y viendo que no está con los amigos, primos ni parientes, José y María vuelven a Jerusalén para ver si lo encuentran. Lo buscan durante tres días y lo hallan en el Templo, sentado entre los doctores de la Ley. Todos los que lo oían se maravillaban de Jesús y sus padres se sorprendieron de ello.
Lógicamente, María le pide explicaciones por el comportamiento y le expresa la angustia que han pasado durante los tres días de búsqueda. Por lo menos, podía haber avisado.
Jesús responde con dos preguntas. De una manera sorprendente, les dice: "¿Por qué me buscábais?, ¿no sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?
Sus padres se quedaron perplejos. Esto debía ser un "shock", a los doce años está en una reunión de líderes religiosos que le escuchan y los deja asombrados.... los negocios del Padre... ¿Qué padre? José era carpintero, negociaría Jesús un presupuesto de puertas, sillas, mesas,... si se refería al Padre Celestial, ¿qué podía enseñar un niño de doce años a los doctores de la Ley?,... pero se fueron con Jesús bien sujeto a ellos y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. En este capítulo ya se menciona dos veces lo de guardar todas las cosas en su corazón. María lo hizo en el nacimiento (vers. 19) y ahora. Esto no es motivo para que los católicos adoren el corazón de María, sino que se debe entender la historia de María desde que se le apareció un ángel y le notificó los sucesos del Mesías.
Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. ¿Es mala la religión? ¡Ojalá toda la sociedad creciera así!

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