domingo, 4 de agosto de 2013

PARABOLA DE LA MONEDA PERDIDA

En el evangelio de Lucas, capítulo 15 y versículos 8 al 11, Jesús enseña sobre la importancia del valor que se tiene. Obviamente lo más valioso que posee un pecador no son sus pecados, de ser así, se condena al infierno. Lo más valioso que puede tener un pecador es el arrepentimiento, el desear no haber pecado. De ser así Jesús lo perdona e irá al Cielo.

15:8 ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? 
15:9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma  que había perdido. 
15:10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. 

Las enseñanzas de Jesús eran válidas en su tiempo, pero también lo son ahora. Me apena contemplar la sociedad en la que vivo. Me apena ver el mal ejemplo que hay en las autoridades. Parece que el pensamiento de un político sea si fulano ha robado tanto, yo soy tonto si no trato de superarlo.

Este pensamiento es propio de políticos desalmados que llegan al poder con los votos de ciudadanos engañados y cuando ya han obtenido el poder obran como lobos descuartizando cuanto hallan a su paso.

Puedo poner ejemplos próximos a donde vivo y me aterra la crueldad que tienen y la esperanza de que sus víctimas callen y se maten de trabajar para pagar sus extravagancias, robos y negocios egoístas.

¿Quien le dice a un político que se arrepienta? Esto mandó Dios a Jonás, ir a tal ciudad para que predique y se arrepienta la gente. Jonás, sabiendo que Dios es todopoderoso, estaba tan harto de los abusos soportados que desobedeció a Dios y se embarcó a un lugar lejano. Al final, Dios le da una lección a Jonás y la ciudad de Nínive se arrepintió.

En Castelldefels la crisis económica no pasa desapercibida. Aguantar los negocios es una lucha durísima y cierra un establecimiento tras otro. Para empeorar sus situación, el Ayuntamiento ha puesto zona azul en gran parte del pueblo y cuando ya lo ha conseguido, ha hecho lo mismo en la zona residencial de la playa. En dicha zona abunda la hostelería, aunque no hay clientes suficientes para que funcionen todos los negocios. Ahora el Ayuntamiento ha puesto zona azul de pago los siete días de la semana de forma ininterrumpida hasta la noche. No se puede ir a comer en paz en estas condiciones. La zona azul da trabajo a 26 agentes cívicos para el Ayuntamiento, pero asaltantes de caminos y desalmados para el resto de ciudadanos no residentes en la zona. Cuando acabe el verano se prevé un cierre importante de establecimientos, despidos de trabajadores y aumento de focos de pobreza. ¿Se arrepentirán los políticos y quitarán la zona azul? La bajada de clientes ya se ha notado.


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