Sin duda alguna, el hombre con más fuerza física de la historia de la humanidad fue Sansón.
Jesús fué el más fuerte en obediencia. Fué perfecto y sin mancha.
Cada cristiano tiene el mandamiento de Dios de imitar a Jesús. Ser fiel y obediente a Dios en todo. Nosotros somos administradores de sus mandatos. Jesús dijo:
Juan 1:50: Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que estas verás.
Y qué decir cuando predicó que la fe mueve montañas o puede desarraigar árboles y plantarlos en el mar.
Lucas 17:6: Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
¡Cuánto poder nos ha dado Dios! Cuántas cosas grandes ha echo en nuestras vidas! Cada uno de nosotros es una historia latente de sus obras maravillosas. Y seguro que más haría si pudiéramos alcanzar la obediencia de Jesús, al 100%.
Tenemos poder para:
Lucas 10:19: He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
El enemigo es Satanás. Dios nos da potestad (no dice "os daré") para pisar demonios. Debo aclarar que no nos la da para matar a Satanás (¡qué pena!), pero sí quedará mal parado por donde quiera que vayamos. ¿Dejamos suficientes huellas en nuestro andar diario? Pensemos en ello. Es un reto de Jesús y concluye en que nada nos dañará. Yo lo he probado y funciona. Teniendo el Espíritu Santo, solo se necesita fe y valor.
¡GLORIA A DIOS!
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