sábado, 26 de febrero de 2011

DESACUERDOS FAMILIARES

Cuando en un hogar no cristiano algún miembro se convierte a Cristo, es normal que surjan discusiones.
En la Biblia se nos dice que pasamos de muerte a vida; nuestra personalidad se transforma en la medida que Cristo exija un cambio en nuestros hábitos. Si la persona convertida llevaba una vida sana, moral y recta, los cambios apenas se notan. Tan solo que predica el evangelio para que se conviertan familiares, amigos y otros.
Si la persona tenía problemas importantes: drogas, alcohol, violencia de género, conducta delictiva, los cambios son impactantes. Los que no aceptan el evangelio, en ocasiones odian a quienes lo han recibido.
También puede suceder que los nuevos convertidos no reciban una enseñanza correcta sobre la voluntad de
Dios y creyendo que hacen algo bueno, que Dios aprueba sus buenas obras, resulte lo contrario. Si han clicado el enlace verán un drama humano. En una familia no creyente, se convierte la esposa y una hija. El padre trabaja, no se convierte y no está de acuerdo que se coja dinero de su trabajo para darlo a la Iglesia. Esta actitud me parece razonable. La esposa, creyéndose muy cristiana, no le hace caso y aporta dinero ganado por el marido a la Iglesia. ¿Acaso necesita Dios que se robe al que trabaja para dar dinero a la Iglesia? Me parece una locura lo que esta mujer hizo. Le faltó entender la voluntad de Dios antes de sustraer dinero del trabajo de su marido y darlo en contra de su voluntad a la Iglesia. El asunto acabó a tiros y muertos. Un resultado diabólico y anticristiano.

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