Cuando una persona acepta el Espíritu Santo, es decir, ha entendido el mensaje del evangelio y acepta a Jesús como Señor y salvador de su vida, las personas que lo conocen de siempre, observan un cambio positivo. La semilla de Dios en la vida de la persona que lo recibe se hace más notoria cuantas más cosas debe cambiar el individuo. Se observa una confianza que antes no tenía cuando dice: Hoy he apagado el último cigarrillo de mi vida, ya no bebo más o digo adiós a la droga, me voy a un centro de rehabilitación. Incluso a veces ni siquiera hace falta ir a un centro. Si la persona era violenta o su casa era un infierno, de repente cambia y hay paz, amor, ternura, paciencia,... es la obra del Espíritu Santo.
Muchos creen que es fácil cambiar para empeorar, pero llaman milagro a que ocurra lo contrario. Miren cuantos milagros hizo Jesús cuando estuvo en la Tierra. Ahora continúa haciendo maravillas entre personas.
Miren la siguiente página:
http://www.ungidos.com/guia/36.html
Así será el Cielo, eternamente y para siempre. Será de habitantes que se hayan despojado de vicios, maledicencia, envidias, celos, contenciones. Eternamente habrá paz, gozo, amor, ternura, vida, vida eterna.
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