Haz bien a tu siervo; que viva y guarde tu palabra. Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Ley. Forastero soy yo en la Tierra; no encubras de mí tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo. Reprendiste a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos. Aparta de mí la deshonra y el menosprecio, porque he guardado tus testimonios.
Príncipes (y en mi caso algo más) también se sentaron y hablaron contra mí; mas tu siervo meditaba en tus estatutos, pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros.
Dios, mi vida es la Biblia en verso. Te alabo y bendigo de corazón por toda la eternidad.
Bendice también a mis enemigos. Perdónalos Señor porque no saben lo que se hacen. Satanás ha puesto en ellos espíritu de cobardía y desobediencia. Cuando les llueven calamidades me preguntan qué quiero yo que hagan?. Ni tiempo para meditar, exponértelo a tí y esperar tu respuesta me dan. Si me han echo daño, aumentan la cuenta. Cuando les contesto y digo lo que deben hacer, no lo hacen o hacen lo contrario. Ni a la policía han ido a arreglar cuentas, por lo menos a pedir una audiencia conmigo en su presencia. Yo en repetidas ocasiones. Ni a un pastor para que haga de intermediario. Si algún pastor les he aconsejado, lo han desechado. Me piden que les invite a una iglesia y les invito a todas. No van y siguen esperando algo de mí. De todas sus propuestas desconfío. Tantas son sus amenazas y daños y de ninguno han pagado que mi desconfianza ha aumentado hasta no creer nada de ellos. Continúan en la Iglesia Satánica y al diablo invocan. Desean tu destrucción y no exponen su arrepentimiento a tí. Sus pecados no confiesan, sino que guardan como tesoros. En secreto maquinan sus acechanzas y trampas ponen en mi camino. No buscan su salvación sino mi perdición.
Cambia tú sus corazones y haz que sus caminos sean íntegros. Bendícelos Dios.
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